-
Me miraba con cara de asco, la muy puta.
La tengo miedo. Me aterrorizan las ratas.
Es cierto que cuando se sienten acorraladas
te atacan.
Entonces, me senté, o procuré no desfallecer.
Me tomé un respiro, o respiraba sin abrir la boca;
lo justo para que mi corazón callara.
Era repugnante pensar que al momento siguiente
me hablaría.
Empezaría contarme sus iras y cómo serían
sus venganzas, de qué jaez sus revanchas.
Ya ni aiquiera eran reproches. Eran armas
arrojadizas para torturarme el alma.
El instante llegaba. Un presentimiento angustioso
invadió mis sentidos y yo me escondí llorando,
vacilando con la mirada, cabizbajo y arruinado.
Roto por dentro, enfermo por fuera.
Me dijo que me odiaba.
No soy dueño de la dulzura
ni tengo alma de nada.
¿Qué quereis de mí?, baldosas de la muerte
que os observo al caminar:
siempre ahí para odiar mis pisadas.
Sois charcos, sois caminos de ratas.
Albañales, cloacas, lenguas de basura
que habláis sin decirme nada.
Desesperanza
El cielo me aplasta. Cabezas de adelante
que no teneis bocas. Y habláis a las ratas
y las ratas os hablan. El cielo me abrasa.
El mundo me avasalla, me mata.
Me voy a sentar, voy a darle gusto al tiempo
para que se crea que existe. No tengo corazón,
ya no me habla, ¿será otra rata que anda
entre mi pecho y mi espalda?
Después...
Después de aquello, cuando desperté, levanté una de las baldosas al azar y no había nada. Un poco de cemento desconchado. Me lo llevé a la boca por si fuera a morir en aquel momento y me mantuve a la espera de que sucediera, pero la vida continuaba en algún lugar de mi pecho, saltando triste y macilenta. Volví a poner el polvo en su sitio, me levanté y seguí viviendo.
No soy dueño de nada. De nada.
No llaméis a las ratas.
Chuff!! (Os juro que no me he puesto con nada)
martes, diciembre 30, 2008
lunes, diciembre 29, 2008
El alma más bella.-
.
Eres tú. Un estuario de sedimentos
de un color difícil de descifrar,
un lugar de arena y sal. Lamentos
por las arterias huyendo a altamar.
Un pensamiento lejano. Soy yo.
Un triste caminar hacia ningún lugar.
Paso a paso buscando apoyo,
volviendo a donde no te pude hurgar.
No quiero. Que mi vida se vaya
sin volverte a mirar, o llegar
a esa arena quieta ya en la playa,
cansada, harta de caminar.
Es desquicio el deseo incumplido,
que por no obtenido del río
cuando naciera arroyo de estío
se hizo río, arena, mar y en una flor:
rocío.
(Para Mirada: El alma más bella. Lo sé)
Chuff!!
Eres tú. Un estuario de sedimentos
de un color difícil de descifrar,
un lugar de arena y sal. Lamentos
por las arterias huyendo a altamar.
Un pensamiento lejano. Soy yo.
Un triste caminar hacia ningún lugar.
Paso a paso buscando apoyo,
volviendo a donde no te pude hurgar.
No quiero. Que mi vida se vaya
sin volverte a mirar, o llegar
a esa arena quieta ya en la playa,
cansada, harta de caminar.
Es desquicio el deseo incumplido,
que por no obtenido del río
cuando naciera arroyo de estío
se hizo río, arena, mar y en una flor:
rocío.
(Para Mirada: El alma más bella. Lo sé)
Chuff!!
domingo, diciembre 28, 2008
Magia
.
Andaba buscando algo en el cielo. Miraba distraída de acá para allá y yo le pregunté qué hacía. Estaba demasiado oscuro para no ver otra cosa que estrellas, la luna si acaso. Por un momento imaginé que soñaba despierta y me arrepentí de mi pregunta, tan directa, tan poco reflexiva; porque al cielo no lo mira uno de esa manera por nada. Era evidente lo que hacia, así que no me contestó, o mejor dicho, lo hizo desviando su mirada. Fue entonces cuando vi la respuesta.
Esperé un rato junto a ella. Entonces, los dos mirábamos al cielo. A las estrellas y a la luna en cuarto creciente, porque estaba demasiado oscuro para ver otra cosa. No había horizonte y en el mar estaban depositados cada uno de los reflejos de la bóveda celeste. Deseé que me hubiera preguntado ¿Qué escuchas? y yo le habría dicho que el viento, o la brisa, mejor dicho. Pero quizá eso ella ya lo sabía y evitó distraerme, o romper la magia de aquel instante.
Ella es magia. Cogí su mano y dibujé un nombre al aire. Me sonrió. Ni siquiera pensé en una pregunta. Nada. Solamente miré cómo me sonreía, y yo deseé que continuara buscando en mi cara como si dos estrellas la miraran; y su su sonrisa en cuarto creciente se reflejaba en mi cara. Es magia.
Sois magia. Vosotras lo sois. Yo no soy nada, o mejor dicho, soy la brisa que canta en la baluma, que hace temblar las drizas.
¿Quieres mi chaqueta?
Vaya, lo siento..., otra pregunta...
(Dedicado a Gloria, Cristal e Ybris. Sois magia y no sé bien por qué)
Chuff!!
Andaba buscando algo en el cielo. Miraba distraída de acá para allá y yo le pregunté qué hacía. Estaba demasiado oscuro para no ver otra cosa que estrellas, la luna si acaso. Por un momento imaginé que soñaba despierta y me arrepentí de mi pregunta, tan directa, tan poco reflexiva; porque al cielo no lo mira uno de esa manera por nada. Era evidente lo que hacia, así que no me contestó, o mejor dicho, lo hizo desviando su mirada. Fue entonces cuando vi la respuesta.
Esperé un rato junto a ella. Entonces, los dos mirábamos al cielo. A las estrellas y a la luna en cuarto creciente, porque estaba demasiado oscuro para ver otra cosa. No había horizonte y en el mar estaban depositados cada uno de los reflejos de la bóveda celeste. Deseé que me hubiera preguntado ¿Qué escuchas? y yo le habría dicho que el viento, o la brisa, mejor dicho. Pero quizá eso ella ya lo sabía y evitó distraerme, o romper la magia de aquel instante.
Ella es magia. Cogí su mano y dibujé un nombre al aire. Me sonrió. Ni siquiera pensé en una pregunta. Nada. Solamente miré cómo me sonreía, y yo deseé que continuara buscando en mi cara como si dos estrellas la miraran; y su su sonrisa en cuarto creciente se reflejaba en mi cara. Es magia.
Sois magia. Vosotras lo sois. Yo no soy nada, o mejor dicho, soy la brisa que canta en la baluma, que hace temblar las drizas.
¿Quieres mi chaqueta?
Vaya, lo siento..., otra pregunta...
(Dedicado a Gloria, Cristal e Ybris. Sois magia y no sé bien por qué)
Chuff!!
sábado, diciembre 27, 2008
Gracias a todos
.
Estoy abrumado por vuestras muestras de cariño. He venido un ratito hasta aquí, aprovechando un resquicio de intimidad absoluta, y me encuentro con todos vuestras palabras.
A todos, gracias. Y a todos, que sepáis que también os echo de menos.
No soy de los que vive la Navidad como la asociación local de comerciantes espera que uno la viva: con la mano todo el día sacando dinero, o ahorros, para comprar ilusiones o ceder a ciertos chantajes. Tampoco la vivo deseando Felicidades a toche y moche como quien habla como un loro (lo siento, loros). La vivo a mi manera, en mi contexto, que no es otro que el de cualquier otro día del año. El mismo cariño, los mismos deseos de paz y, por qué no, de buena suerte para los demás, que en cualquier otra fecha. Y lo celebro bebiéndome el aire y comiéndome la tierra. También adorando a mis dioses, que son los hombres y mujeres de este planeta, y los montes, los ríos, la yerba, la luna, el sol y las estrellas, las nubes y el mar, y cada uno de sus habitantes; sobre todo, aquéllos que no tienen fechas que celebrar con la cartera y sí con el coraón y el alma.
Gracias por estar ahí (habitantes especiales de mi mundo) en mi contexto. También eso es un brindis.
Creo que volveré algún día, no sé cuándo, pero aún me queda algo por terminar.
Un abrazo.
Chuff!!
Estoy abrumado por vuestras muestras de cariño. He venido un ratito hasta aquí, aprovechando un resquicio de intimidad absoluta, y me encuentro con todos vuestras palabras.
A todos, gracias. Y a todos, que sepáis que también os echo de menos.
No soy de los que vive la Navidad como la asociación local de comerciantes espera que uno la viva: con la mano todo el día sacando dinero, o ahorros, para comprar ilusiones o ceder a ciertos chantajes. Tampoco la vivo deseando Felicidades a toche y moche como quien habla como un loro (lo siento, loros). La vivo a mi manera, en mi contexto, que no es otro que el de cualquier otro día del año. El mismo cariño, los mismos deseos de paz y, por qué no, de buena suerte para los demás, que en cualquier otra fecha. Y lo celebro bebiéndome el aire y comiéndome la tierra. También adorando a mis dioses, que son los hombres y mujeres de este planeta, y los montes, los ríos, la yerba, la luna, el sol y las estrellas, las nubes y el mar, y cada uno de sus habitantes; sobre todo, aquéllos que no tienen fechas que celebrar con la cartera y sí con el coraón y el alma.
Gracias por estar ahí (habitantes especiales de mi mundo) en mi contexto. También eso es un brindis.
Creo que volveré algún día, no sé cuándo, pero aún me queda algo por terminar.
Un abrazo.
Chuff!!
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