domingo, noviembre 06, 2011

Mi barrio en sueños

Una hoja de arce hundida en un charco, cansada, triste y ensangrentada, me devolvió la luz de los sueños.

Como soldados diminutos, invasores de otra galaxia, así es la lluvia de otoño. Los árboles se desnudan y aguardan desesperados la noche más larga. Gimen su vejez prematura. Y los barrios son bandos que se repliegan desarmados. Y las ventanas ya se cierran. Y los inmigrantes se reúnen ahora bajo los tristes dinteles para darle el último trago a su país, a su recuerdo. Los soldados desfilan en regueros grises. Los baldosines se agrietan ajados en pisadas presurosas.

La vida debería ser una palabra esdrújula, pero es tan corta de decirla. Cuántos otoños rojos y asfixiados le quedan al horizonte antes de que cese la rueda. Barrios de bolsas de supermercado; aceras de paraguas; semáforos de escolares atolondrados; ruedas neumáticas que huyen; sueños caros; mar lejana; esperanza blanca; fango; alcantarillas. Todo eso es mi barrio que se deja vencer desarmado; muerde el polvo; calla; se desvanece. Mi barrio, reloj cansado, lengua enferma; noche universal; viento; palacio en ruinas; trinchera; diana; banco húmedo; despedida; palabra indefinida; ultrasonido; tímpano maltrecho.

Hoy, en este día en el que todo el otoño entero cayó sobre tu lomo gris y viejo, te cambiaré de nombre. Para mis sueños de otoño.


Chuff!!

5 zenyzas:

Teyalmendras dijo...

Eso espero, que queden muchos... y todos tan bien descritos como este que ali regalas.

Saludos almendrados ;)

gloria dijo...

Maravilloso, Zen... por desgracia nunca he estado en tu barrio, pero has conseguido que lo haga mío, que lo anhele, y que necesite que supere el otoño con firmeza.
Cómo me haces disfrutar...
Un abrazo.
Chuff!!

virgi dijo...

Un texto de tarde de domingo. Crujen las hojas de los plátanos y los mirlos no saben dónde quedó su vuelo.
Me columpio entre tus bancos y los dinteles, veo a los niños y a los semáforos.
Te abrazo, Zeny, tan bello.

yguana rosa dijo...

Qué bueno haber llegado al pie de este oleaje, Zen...
Finales de otoño, nostalgia, olores, color y raíces, todo se mezcla de una manera armónica y que me invita a hacer pausa.

Un gran saludos.

esperanza dijo...

Vídula en vez de vida...interesante, Zen.