zenbat negar eta zenbat min
ta zenbat gau lo egin barik
zenbat musu eman gabe
zenbat malko...
maite zaitudalako
Cualquier momento es bueno para comenzar. Tú estabas allí, en aquel banco, sentada, apartada del gentío desquiciante de la fiesta, hace mucho tiempo, cuando ambos éramos adolescentes, y desde entonces te lanzo miradas que son como cartas de amor que me devuelves sin abrir. Aquel habría sido un buen momento para cualquier cosa que hubiéramos querido comenzar, tú y yo, y lo sabías y sin embargo preferiste dejar que el destino amordazara nuestras vidas. Ahí se acabó lo nuestro.
Ahora nos cruzamos por la calle y me sonríes. Me observas como comparando nuestras vidas e imaginando qué habría sido de nosotros si no me hubieras negado aquel beso que te pedí. Y yo te devuelvo la sonrisa con amargura y el peso de todas esas cartas cerradas; te espío cuando me das la espalda y me pregunto si has sabido reconocer el sedimento de todas las veces que te soñé en mis brazos, de todas las veces que impregné mi ser con la claridad de tu sonrisa, con el velo de tu mirada de ojos oscuros de diva salvaje; de todas las veces que envolví tu cuerpo huesudo con la piel de mis caricias.
También yo dejé que corriera el tiempo sin darle vueltas a un asunto que no tenía remedio. Me dejé llevar, como hacemos todos, y me acostumbré a la locura de los sueños; me forjé otra vida en otras playas, con otros soles, y el salitre en mi piel que una vez fue tu esencia, se convirtió en el perfume de una quimera. Navegué con el viento sin que tú estuvieras a mi lado, aprendí a escuchar en solitario todas las canciones que habrían sido solamente nuestras; recorrí los bosques de nuestra tierra e hice míos los caminos que podían haber sido el paisaje de nuestros pensamientos mutuos. Pero nunca me olvidé de ti.
Me queda la esperanza de saber que aún no comenzamos nada y que todavía podríamos intentarlo. He de aprender a mirarte de otra manera cuando nos crucemos por la calle, porque no sé si ahora quiero que abras todas esas cartas, ya no tiene importancia y además no servirían más que para diluir en quimeras las únicas certezas que nos quedaran. Tú me mirarás con tus ojos de princesa desencantada y yo tendré que arrugar la frente para hacerte saber que no hay nada que perdonar, tendré que buscar la manera de que huelas el salitre que guardé para ti. ¿Y sabes por qué? Porque un día te vi salir del mar, entre las olas, y en aquella visión estaba todo lo que siempre quise y todo a lo que jamás iba a poder renunciar. Un hechizo. Y por eso siempre estuviste en mis brazos.
Pero ya han pasado cien años y eso debería ser algo a tener en cuenta. Ni tus ojos ni los míos conservan ya el hechizo de quien nos maldijo en aquel banco solitario una noche de verano. Espero que lo entiendas, que sepas verlo la próxima vez que se crucen nuestros caminos, porque presiento que es un buen momento para comenzar. Feliz 2012.
Chuff!!
6 zenyzas:
Cuánto daño.-
Al fin estoy en silencio
la sonrisa en los ojos
la ilusión en la ingenuidad
asustado al borde del precipicio
Después de la calma
la tormenta viene tranquila
al verte de frente
el fuego de dentro me vuelve a quemar otra vez
Cuántos lloros y cuánto daño
Cuántas noches sin dormir
Cuántos besos sin dar
Cuántas lágrimas
La duda me da miedo
el miedo me protege
el pensar donde estarás
la amargura me llena de odio
Cuántos lloros y cuanto daño
Cuántas noches sin dormir
Cuántos besos sin dar
Cuántas lagrimas, porque te quiero
Sin ti, dónde estas
Sin ti, dónde estas
Sin ti, dónde estas donde estas
Cuántos lloros y cuanto daño
Cuántas noches sin dormir
Cuántos besos sin dar
y cuántas palabras sin decir
Cuántos lloros y cuanto daño
Cuántas noches sin dormir
Cuántos besos sin dar
Cuántas lagrimas
(Ken Zazpi)
URTE BARRI ON!
Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena...
Todo stenemos historias amordazdas,escondidas en los recovecos de nuestro pasado...
Me ha encantado tu relato.
A, Ken Zapi, gozada bat! Eskerrik asko!
Saludos!
;)
Bueno, las puertas nunca terminan de cerrarse... nunca del todo.
Creo que el optimismo se siente, que la otra persona llega a percibirlo... y así, este relato termina con la naturalidad del que conoce la mecánica de la vida.
Feliz 2012 y saludos almendrados ;)
Te deseo un feliz año nuevo, amigo Zen.
Cien años no es mucho tiempo, si el hechizo conserva su brillo, y la vida siempre es un viaje que comienza cada día...
Un abrazo.
Eres un mago, Zeny.
Tienes un poder fabuloso con lo que escribes. Ojalá el 2012, en un cruce de caminos, estilo blues, te sorprenda con algo de lo que deseas. O mejor, lo mejor de lo que deseas.
Un abrazo, cielo, tesoro.
Caminos alternativos, que el tiempo nos vuelve a traer una y otra vez.
Maravillosa historia, amigo Zen.
Felices días!
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